
Los Cantores del Valle: Maestros del Alma Chapaca, la Cueca y el Sentimiento Tarijeño
En el sur de Bolivia, el departamento de Tarija atesora un paisaje sonoro donde los viñedos, los ríos rumorosos y las quebradas floridas se funden con el espíritu hospitalario y romántico del habitante chapaco. En ese universo musical señorial, pocos conjuntos han dejado una marca tan profunda como Los Cantores del Valle. Formada en la década de 1960, esta emblemática agrupación vocal e instrumental se consagró como la máxima defensora de la cueca tarijeña, la tonada de pascua y el cancionero tradicional de su tierra, vistiendo con armonías criollas y hondura lírica las composiciones de los más grandes poetas y músicos del sur boliviano.
Orígenes y Fundación: El Nacimiento de una Leyenda en el Valle del Guadalquivir
La génesis de Los Cantores del Valle coincide con el esplendor de las serenatas tradicionales, las reuniones de bohemia campesina y el auge de los certámenes de música folklórica en el país.
El Nacimiento en Tarija (1962)
El conjunto nació formalmente en agosto de 1962 en la ciudad de Tarija. Un grupo de jóvenes músicos, amigos y cultores de la tradición decidió unir voluntades para representar a su región en los escenarios nacionales. En una época en que el folklore del altiplano y los valles centrales dominaba gran parte de la escena discográfica, Los Cantores del Valle se propusieron difundir la cadencia dulce y elegante del canto chapaco, llevando al público el timbre de la copla, la gracia de sus ruedas y la elegancia de la cueca de salón y campiña.
Una Escuela Vocal y Familiar
Encabezados a lo largo de los años por figuras insignes como el Dr. Alejandro Cortez (cariñosamente recordado como «Choncana»), junto a destacados integrantes como Bernardo Ortiz, Alberto «Yaya» Balanza y en etapas posteriores músicos como Mario Cossío Cortez, el conjunto definió un estilo caracterizado por la prolijidad en el empaste vocal. Su sello distintivo fue el canto a varias voces con afinación transparente y fraseo reposado, emulando la serenidad del río Guadalquivir y la hidalguía de la gente del sur.
La Propuesta Sonora: Polifonía Criolla y Tradición Chapaca
La identidad de Los Cantores del Valle se distanció de las modas ruidosas para centrarse en la pureza de los instrumentos acústicos y la expresión poética de sus letras.
La Estructura Instrumental y Coral
El formato del conjunto se mantuvo fiel a la sobriedad del cancionero acústico:
- Guitarras Criollas de Concierto: Encargadas de arpegios líricos, bordoneos profundos e introducciones melódicas de gran limpieza técnica que establecen el tono ceremonial de cada cueca.
- El Bombo y Percusiones Nativas: Utilizados con una marcación pausada y elegante, sin estridencias, preservando el protagonismo de las voces.
- Instrumentos Autóctonos de Estación: Para las tonadas festivas y pascuales, el ensamble incorporó la sonoridad ancestral del erke, la caña y la camareta tradicional.
- Polifonía Vocal: Armonizaciones cuidadas a dos y tres voces donde los agudos cristalinos se entrelazan con segundas voces cálidas y graves firmes.
Especialización Rítmica
El repertorio de la agrupación constituye una enciclopedia viva de las expresiones rítmicas de Tarija y los valles:
- La Cueca Tarijeña: Con un compás cadencioso, pausas cargadas de sentimiento (quimbas) y versos de hondo corte poético dedicados a la mujer y al paisaje.
- La Tonada y Rueda Chapaca: Cantos rituales y de estación (como la Tonada de Pascua o las coplas de Carnaval) interpretados con la picardía criolla.
- Bailecitos y Huayños Líricos: Obras tradicionales ejecutadas con agilidad de rasgueo y brillo en las cuerdas.
Discografía Clave y Canciones Inmortales
Con un amplio catálogo fonográfico producido de la mano del legendario sello Discolandia (con quienes grabaron volúmenes históricos en vinilo LP y sencillos), el grupo atesora piezas patrimoniales de Bolivia.
La Alianza con los Grandes Poetas: Óscar Alfaro y Nilo Soruco
Uno de los capítulos más trascendentes en la trayectoria de Los Cantores del Valle fue su estrecha vinculación con los gigantes de las letras y la composición tarijeña.
El conjunto se convirtió en el vehículo ideal para dar voz a los poemas de Óscar Alfaro, el «Príncipe de la Poesía para Niños», y a las composiciones testimoniales del maestro Nilo Soruco Arancibia. Obras como El Trompo o su conmovedora versión de La Caraqueña demostraron que la música folklórica podía conmover los salones más refinados y al mismo tiempo ser trinchera de dignidad y justicia social.
Trascendencia y Legado Permanente
Con décadas de trayectoria ininterrumpida y reconocimientos otorgados por el Estado boliviano, la Gobernación y la Alcaldía de Tarija, Los Cantores del Valle representan la nobleza del folklore que no busca el aplauso fácil, sino la permanencia en el tiempo. Su labor fijó los cimientos sobre los cuales florecieron posteriores generaciones de cantores tarijeños.
Cada vez que sus guitarras introducen una cueca y sus voces entonan un verso a la tierra andaluza de América, el perfume del molle y la albahaca revive en el aire, confirmando que la música de Los Cantores del Valle es un patrimonio vivo e imperecedero del alma boliviana.
